Casas antiguas

Publicado en por Rosa Doo

Casas antiguas

Al ver casas antiguas, casi en destrucción total, no deja de venirme a la mente, una casa en la que vivimos en la ciudad de Guadalajara Jalisco, era una casa que según todos asustaban, pero llegamos todos en la familia, que no era muy numerosa, y nos quedamos unos meses viviendo ahí sin ningún contratiempo.

Al paso de los últimos días, recuerdo que a mi papa por su trabajo, le llegó la noticia de que lo querían en la compañía para trabajar en Monterrey, nosotros que nacimos es esa ciudad Norteña, nos pareció buena idea, regresar.

Días antes de venirnos, mis papas junto con dos parejas de amigos con sus respectivos hijos, se reunieron en la casa, y empezaron a hablar de leyendas, que había sucedido en esa zona de Guadalajara.

Como en toda reunión recuerdo que las comidas y las bebidas no faltaban, esa cena, la hicimos en el patio de la casa, la cual tenía un patio muy grande y el cual por el trabajo tan demandante de mi papa, aun no se desmontaba del todo, ahí se hizo una cena, y las pláticas de leyendas breves de terror, no paraban, decían que en esa colonia, parte de la revolución mexicana, había pasado cosas por ahí y que decían que había oro enterrado dentro de las paredes o en el patio.

Estábamos hablando de esas leyendas cuando de repente, se escuchó un lamento que hasta mis papas y todas las parejas de amigos de mis papas, se levantaron de sus sillas, para ver que era, recuerdo que salía de la esquina de la casa y se movían las ramas.

Recuerdo que nadie se movía, había sido un grito tan escalofriante, que había dejado a todos sin habla, que no dábamos crédito de lo que veíamos movimientos en los matorrales que no le encontrábamos explicación, de repente de donde se escuchaban los lamentos, se levantó una bola de fuego como del grosor de una pelota de béisbol y de repente se enterró en la tierra, sin prender nada del matorral que le circulaba.

En ese momento todos los de la reunión, empezaron a verse las caras, preguntándose qué había pasado, se había empezado a levantar para retirarse, poniendo como pretexto la hora y así como llegaron a los 10 minutos, nos dejaron en esa casa.

Nosotros en unos días teníamos que irnos rumbo a monterrey, pero nos preguntamos, y ahora que hacemos, decidimos no comentar más nada del tema de miedo, cosa que no quito lo que a continuación paso.

Desde ese día, los lamentos no dejaron de escucharse, por las ventanas que daban al patio, veíamos movimiento en ese preciso lugar del patio, y para colmo, se empezaron a escuchar en el techo del lugar, movimientos de cadenas, cosa que los primeros meses nunca escuchamos, creo que esa reunión activo algo.

Al final, apresuramos la salida al norte de México y nunca nos atrevimos a investigar lo que se escuchaba por ahí.

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